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Zagreb, la resistencia croata

El tenis croata no vive uno de sus mejores momentos algo que, repasando la historia, suele ser lo normal. Exceptuando la temporada 2005, donde conquistaron la Copa Davis, los balcánicos se han mantenido en una tercera o cuarta línea respecto a los grandes dominadores del circuito. Casi diez años después, solamente hay un lugar donde los croatas se crecen y son más fuertes que el adversario. En su capital, Zagreb.

Marin Cilic (26) ha ganado el torneo de Zagreb en tres ocasiones

En mi casa mando yo. Esto deben pensar los jugadores croatas cada vez que se destapa febrero en el calendario y llega el torneo de Zagreb, único certamen celebrado en su país. En diez ocasiones se ha disputado el PBZ Zagreb Indoors, octava cita del año desde que arranca la temporada en enero, y los resultados no pueden ser más satisfactorios para los nativos de allí. Sólo en una ocasión no hubo un jugador croata en la final y solo en tres ocasiones no ganó el título. El torneo se inauguró en la temporada 1996 pero se vio interrumpida dos cursos más tarde debido a una reforma en el calendario ATP. En 2006 de nuevo volvería al circuito y así ha sido hasta la actualidad, un coto privado donde los balcánicos recrean, durante una semana, aquel liderazgo histórico vivido en 2005.

Fue hace casi diez años cuando los ex-yugoslavos escribieron su nombre en este deporte con letras de oro ganando la Copa Davis en su primera final. En aquella cita histórica, hombres tan ilustres como Ivan Ljubicic o Mario Ancic defendían los colores blanquirrojos y entre ellos dos se apuntaron el 100% de los puntos de todas las eliminatorias, desde la primera ronda hasta la gran final. EE.UU. fue la primera piedra, en cuartos Rumanía, Rusia en semifinales y Eslovaquia para finiquitar la gesta. La partitura siempre era la misma: Ancic perdía el primer punto de individuales, luego Ljubicic ponía las tablas, al día siguiente ambos remontaban en el dobles y finalmente, de nuevo Ljubicic, cerraba la serie en el cuarto punto. Así fue hasta cruzarse con los eslovacos, una y otra vez. Pero ante Eslovaquia hubo una eslabón que se rompió. Ivan cedió en el cuarto punto ante Hrbaty y dejaba la Ensaladera empatada 2-2 con el partido definitivo enfrentando a Mario Ancic y Michel Mertinak. Allí el joven croata por fin asumió galones y, en tres sets (7-6, 6-3, 6-4) conseguía cerrar el círculo y conquistar el primer gran éxito para su país.



Eran tiempos felices para Croacia con jugadores consolidados en el top ten y otros con grandes proyecciones de futuro. Ivan Ljubicic atravesaba su mejor momento como profesional recién cumplidos los 26. Había sido finalista en los Master 1000 de Madrid y París para al año siguiente rematar ganando en Miami y hacer semifinales en Roland Garros. Todo aquello le llevaría hasta el tercer escalón de la ATP. Por su parte, Mario Ancic contaba sólo con 21 primaveras y su nombre ya figuraba en la lista de promesas emergentes. Su gran hazaña fue aquel triunfo en Wimbledon 2002 con 18 años ante el mismísimo Roger Federer. Era su primera participación en el All England Club y acababa de ganar al que sería campeón el curso siguiente. Solo Bjon Borg había logrado salir victorioso de su primera aparición en la hierba londinense. Pero como decíamos, fue en 2005 cuando el tenis croata tocaba techo. Ancic logró en esta época sus tres únicos títulos como profesional llegando a ser el Nº7 en ranking y un gigantón de 2'11 llamado Ivo Karlovic empezaba a dar sus primeros pasos sobre las pistas.


Croacia consiguió en 2005 su primera y única Copa Davis
Dice el refrán que todo tiempo pasado fue mejor y aquella época dorada tocó a su fin. Ljubicic ganaría su último trofeo en Indian Wells 2010 para acabar retirándose dos años después, mientras que Ancic sufrió una mononucleosis cuando mejor le iban las cosas, algo que también ha sufrido Robin Soderling años después. Aquella enfermedad frenó su ascenso y limitó sus participaciones en los torneos siendo esporádicas entre 2007 y 2011, detonante que le obligó a colgar la raqueta cuando solo tenía 26 años. Coincidía el final de dos carreras con muchos años de por medio que se hermanaron para dar su fruto en 2005 con la consecución de la Ensaladera. El tenis croata ponía punto y aparte hasta nueva orden, algo que ya se había escrito en el siglo anterior cuando Ivanisevic acostumbraba a los rivales con sus misiles desde la línea de saque. Seguramente hablamos del mejor jugador croata de la historia: 22 títulos individuales, campeón en Wimbledon 2001 después de perder allí tres finales y Nº2 del mundo. Una cosa une a Goran, Ivan y Mario: todos fueron finalistas en Zagreb. Algunos, campeones.

Las diez finales del torneo de Zagreb
Ivanisevic consiguió las dos primeras ediciones del torneo (1996-1997). Su testigo lo recogería Ljubicic en 2006, año en el que Zagreb volvió a tener un hueco en el calendario, y donde perdería la final en las dos siguientes. Finalmente en 2009, una nueva figura surgió del seno del país balcánico: Marin Cilic. El joven empezaría con 21 años su carrera particular sobre el suelo de Zagreb, en el que levantaría, de manera no consecutiva, la corona en tres ocasiones, récordman del torneo. Entre medias daría tiempo a que Ivan Dodig, otro compatriota encasillado más allá de los 30 primeros, levantara los puños como campeón. El tenis croata se encuentra en un momento espinoso, quizás con la única baza de Marin Cilic (#37) para hacer daño. Aquel 2005 suena ya muy lejano pero por suerte, un febrero más, volverá Zagreb a nuestras pantallas para recordar que hace catorce años un país gobernó por encima del resto. 


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