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Stanislas Wawrinka - Magnus Norman. La clave del entrenador

Magnus Norman ha colocado a Stanislas Wawrinka a la altura de los más grandes competidores del circuito. El suizo ha evolucionado en todos los aspectos y se ha convertido en el jugador a batir en 2014, en el que todavía se mantiene invicto. El preparador sueco ha exprimido todas las facetas de Stan, como ya hiciera hace cinco años con Robin Söderling. Un gran entrenador significa tener media batalla ganada.

Norman y Wawrinka iniciaron en 2013 una bonita aventura

El circuito ATP ha visto cómo un nuevo guerrero se ha entrometido en los planes del ‘Big Four’ para conquistar la arena de los grandes torneos. Stanislas Wawrinka es el hombre de moda. Después de levantar su primer Grand Slam  bajo el cielo de Melbourne, no ha habido ningún medio deportivo que no se haya hecho eco de su crecimiento como jugador o del capítulo que sufrió en 2011 cuando se separó de su mujer para centrarse en cuerpo y alma a su profesión. Pero el verdadero truco de este cambio se encuentra a escasos metros de donde el suizo desarrolla su juego. En su banquillo.

Magnus Norman, 38 años. Es el gran culpable de la evolución del helvético en el último año. Su relación comenzó en abril de 2013, cuando Stan estaba encasillado entre los 20 primeros y veía que sus aspiraciones en el tenis ya no eran más que la presentes. Entonces apareció el sueco y, junto a él, todo lo que ha acontecido han sido buenas noticias.

Tras dos años y medio sin coronarse como campeón, Wawrinka vio cortada su mala racha en Oeiras (Portugal), donde derrotó en la final a David Ferrer, su verdugo unos meses antes en la final de Buenos Aires. Aquella sería su única celebración de la temporada, pese a que llegaría a dos finales más: la de Madrid, su primera en un Masters 1000, y la de Hertogenbosch. Rafa Nadal y Nicolas Mahut se llevarían la gloria a costa del helvético.

El equipo de Wawrinka atrapó su primer Grand Slam
El colofón a un año extraordinario fue su ingreso entre los ocho mejores y su clasificación para la Copa Masters. Allí alcanzó las semifinales en las que Novak Djokovic, futuro campeón,  puso fin a un 2013 inolvidable. En agosto, el propio serbio le había apeado de las semifinales del Us Open, ronda inédita para el de Lausana, que no había cruzado nunca la barrera de los cuartos de final en un Grand Slam.

Pero la dupla Suiza-Suecia quería más y en 2014 han comenzado intratables. Dos torneos y dos títulos. Antes de unirse a Magnus, habían tres trofeos en las vitrinas del helvético. Nueve meses después, el número se ha multiplicado por dos. En Chennai partía como primer cabeza de serie y así lo confirmó ganando la copa. En Australia se proclamó campeón derrotando a los dos mejores del mundo y pasando del Nº8 al Nº3 en el ránking. Pero la reforma más notable de Norman ha sido en el terreno psicológico, aspecto en el que Wawrinka flaqueaba. Ahora es un nuevo hombre, más fuerte, más seguro, más agresivo y sin ninguna barrera en el horizonte, ni física, ni técnica, ni mental. Sobre todo destaca este último aspecto, respaldado en cada partido por el tatuaje que Stanislas porta en su antebrazo izquierdo: "Ever tried. Ever failed. No matter.Try again. Fail again. Fail better", o lo que es lo mismo, "Siempre lo intentaste. Siempre fallaste. No importa. Inténtalo otra vez. Falla de nuevo. Falla mejor". Su entrenador sonríe desde el banquillo, acompañado siempre por Severin Luthi, sabedor del gran trabajo que ha hecho. Pero esto no es fruto de la casualidad, el sueco es experto en ordenar las cabezas de los tenistas más díscolos.

Söderling fue el primero
En noviembre de 2008 comenzó la leyenda de Magnus Normas en los banquillos. Ambos tenistas suecos lograron una pareja mágica que situó a Robin Söderling en el puesto 8º de la ATP en 2009 y en el 5º en 2010. El nórdico jamás había pasado de tercera ronda en un Grand Slam, algo que dejaría atrás con su nuevo entrenador, con el que disputó dos finales de Roland Garros (2009-2010).

Soderling fue el primer proyecto del sueco

Pese a que en ambas salió derrotado (la primera ante Roger Federer y la segunda ante Rafa Nadal), aquella fue la mejor experiencia de Soderling en su carrera profesional. A esto se le sumó unas semifinales de la Copa de Maestros en 2009, la consecución de su primer Masters 1000 en París-Bercy ante Gael Monfils y un aumento notable en su cuenta personal de trofeos. Antes de la llegada de Norman, sumaba dos títulos. Tras la llegada de su compatriota, diez.

El ex-jugador sueco se ha convertido en un referente a sus banquillos y ya se le considera un experto en explotar al máximo las virtudes de cada jugador que adoctrina. Hasta tal punto de llevarlos, incluso, hasta la final de un Grand Slam. En el año 2000 fue el propio Magnus quien llegaba al último día de competición de un Major. Fue en Roland Garros ante Gustavo Kuerten, actual número uno del mundo. Allí perdió (6-2, 6-3, 2-6, 7-6) ante el brasileño pero ese mismo año hizo la mejor temporada de su carrera. Conquistó el Masters 1000 de Roma ejecutando la venganza sobre 'Guga', escaló hasta el segundo cajón del ránking ATP y finalizó el curso como Nº4 del mundo. Luego una operación de rodilla y de cadera le obligarían a retirarse en el año 2004.

Como jugador, su carrera fue notable pero sin llegar al sobresaliente. Ni mucho menos será alguien a quien se le recodará eternamente, ni por su juego ni por sus títulos. Pero desde el otro lado de la barrera, afianzado en el palco, ha empezado una trayectoria que va en camino de ser excepcional. Al menos, prometedora. Lo que está claro es que algo tiene el sueco que transforma a sus pupilos, veremos Wawrinka hasta dónde es capaz de aprovecharlo.

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