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Nadal y Federer continúan sus caminos

El final de un año suele significar una fecha de inflexión para muchas personas. Nuevos retos, nuevos objetivos, promesas por cumplir y cosas que mejorar. Sin embargo, hay otros que, aunque pasen las temporadas, mantienen la senda del curso anterior. Para bien o para mal, Rafa Nadal y Roger Federer han empezado el 2014 igual que terminaron el 2013. Uno en lo más alto, el otro cada vez más pequeño.

Federer veía cómo se le escapaba el primer título de la temporada

Doha presencia un campeón español
Rafa Nadal llegaba a trompicones a la final del Qatar ExxonMobil Open. El español se había dejado algunos sets por el camino (ante Kamke y ante Gojowczyk) y en la final le esperaba alguien que no había cedido ninguna manga en todo el torneo, Gael Monfils. A una reducida pretemporada, un estado de forma todavía lejos de la excelencia y una pista que no es muy del agrado del manacorí, había que sumarle una racha de veinte años en la que ningún español había logrado coronarse en Doha. Lo más preocupante era que su tenis no era el de antaño, no convencía. Al finalizar el encuentro todas estas trabas quedaron obsoletas ya que ninguna seguía vigente. 

Los antecedentes decían que el español era favorito (8-2 en el cara a cara) pero que en terreno catarí la cosa cambiaba (0-2 favorable a Monfils). Ninguno de los dos se encontraba en una situación desconocida. Rafa perdió la final aquí en el año 2010, mientras que Gael había salido derrotado en 2006 y 2012. Esta vez la suerte le sonreiría sí o sí a alguno de los dos. Todos sabemos quién ganó. El español logró resolver el encuentro a su favor y levantar por primera vez en su carrera un trofeo en el mes de enero. El francés solo le pudo arrancar un set [6-1, 6-7, 6-2] para acabar desinflándose en el tercero y entregarle al balear el cetro de campeón. 

Nadal capturó el halcón en Doha
El objetivo está cumplido. Se ha rodado bien de cara al Open de Australia, se ha ganado ritmo, el nivel de ha sido decente y además todo eso ha desembocado en un nuevo título, la guinda. Con el de Doha, Nadal suma ya 61 títulos en sus vitrinas, uno más que Agassi, de manera que ya son sólo siete los tenistas que poseen más que él en la historia de este deporte: Vilas (62),  Borg (64), Sampras (64), Federer (77), McEnroe (77), Lendl (94) y Connors (110). Y por si fuera poco, se ha puesto fin a una maldición que se presenciaba en Catar desde que  empezara a celebrarse el torneo asiático: un campeón español. Tras veinte años de competición sin campeones en nuestro casillero, no podía ser otro que Don Rafel Nadal Parera el que viniese a pintar la bandera española en el palmarés del torneo. Año 2014, por fin podemos decir que Doha ya no entiende de maldiciones.

Nadal suma y sigue su particular temporada (aquella que comenzó a principios de febrero del año pasado en Viña del Mar) y pone rumbo hacia Melbourne, donde no pudo participar en 2012 debido a la grave lesión que le tuvo parado en el dique seco durante siete meses. Novak Djokovic, principal amenaza y actual defensor del título, ya entrena en las Antípodas con la ilusión de salir campeón por cuarto año consecutivo y quinto en total. Abu Dhabi y Doha sólo han sido las antesalas del gran espectáculo australiano que nos espera dentro de una semana. El primer Grand Slam está a punto de echar a rodar. 


La primera decepción de la temporada
Mucho se ha escrito del estado de Federer, tanto físico como anímico, durante el mes de vacaciones. El último tramo de la temporada pasada había dejado, pese a no lograr levantar títulos, un buen sabor de boca en el equipo del suizo. Las sensaciones eran las mejores de todo el curso y junto a algunos cambios posteriores (nueva raqueta, nuevo entrenador) ya se focalizaba toda la ilusión hacia el torneo de Brisbane 2014. El torneo ha llegado, se ha jugado y se ha perdido. Vuelta a las dudas.

El helvético llegaba como principal cabeza de serie dentro de un cuadro más que generoso y con la consigna de empezar con un triunfo que acallasen las críticas que le habían devorado los doce meses anteriores. Nieminen, Matosevic y Chardy fueron las tres piedras de choque del suizo hasta la final, donde le esperaba un viejo conocido e ídolo local, Lleyton Hewitt. En la pista se juntaban dos grades campeones que sabían lo que era levantar Grand Slams, liderar el ránking ATP y convertirte en una leyenda del tenis. Pasada ya la época gloriosa, ambos tenistas de 32 años confrontaban en la Pat Rafter Arena del Brisbane International en una batalla donde la experiencia sería la pieza clave para erigirse campeón.

Si pocos jugadores pueden evidenciar más experiencia que Roger sobre la pista, muchos menos pueden contar que le han conseguido ganar dos finales consecutivas (Nadal, Murray, Del Potro y Nalbandian). El australiano no lograba salir victorioso de un torneo desde Halle 2010, donde derrotó al de Basilea en la hierba germana. Casi tres años después, en esta ocasión en el cemento aussie, lo ha vuelto hacer. Tras muchos años lastrado por las lesiones, donde el trabajo era mucho y la recompensa escasa, Lleyton ha visto hoy como su premio llegaba en forma de título de las manos de Rod Laver después de coronarse en Brisbane.

Título 29 en la carrera del australiano
El partido fue un esperpento del suizo en todo momento, donde siempre fue un paso por detrás que su rival excepto en una cuestión: errores no forzados. Ahí Roger salió campeón con creces. Y es que son muchas ya las ocasiones en la que los nervios y el nulo control de las situaciones llevan a Federer a desvanecerse sobre la pista. La consistencia del australiano desde el fondo, sumado a las desafinadas subidas a la red del helvético acabó dando como resultado un catastrófico 6-1 en el primer set. En el apartado de errores no forzados, 22-3 para el de Basilea, el dato lo dice todo. En el segundo se igualaría la contienda con un 6-4 que reflejaba una leve mejoría del ganador de 17 Grand Slams. Pero Lleyton no había llegado aquí para nada. Sus dos últimas finales se contaban por derrotas (Newport 2012 y 2013) y aquí la cosa iba a cambiar. Tan rápido como logró ser número uno (20 años y 8 meses, el más joven de la historia) iba a lograr encarrilar el tercer set y el partido con un break que le haría asentarse como campeón [6-1, 4-6, 6-3].

La alegría de disputar otra final se había convertido en otra desilusión más para Federer, la primera de la temporada. La marca de los 77 trofeos de McEnrore sigue sin despegarse del suizo, que deberá seguir trabajando para desempatar con el británico para consagrarse en el podio junto a Connors y Lendl. Mientras Hewitt celebraba en casa algo más que una simple corona, Roger vislumbraba cómo los fantasmas del pasado volvían para recordarle la cruda realidad. Brisbane ya es agua pasada, próxima parada: Open de Australia. En dos semanas veremos qué Federer nos encontramos, si el jugador calamitoso de 2013 o por el contrario, uno más renovado y concienciado sobre la pista.


Otro suizo puede coronarse hoy
Pero no todo está perdido para Suiza. A las 12:30 de la tarde, Stanislas Wawrinka disputará la final de Aircel Chennai Open ante el francés Edouard Roger-Vasselin. Nadal y Federer, principales sembrados en sus respectivos torneos, ya han finalizado su función. El primero entre aplausos, el segundo entre abucheos. Stan, primer cabeza de serie en el torneo indio, desempatará esta tarde el marcador con el que podría ser su quinto título como profesional. 

Wawrinka busca su segunda corona en Chennai
En el torneo indio tiene Wawrinka un aliado ya que pocos jugadores han disputado aquí tantas finales como él. En individuales perdería la final en el año 2010 frente a Marin Cilic (7-6, 7-6) para resarcirse la temporada siguiente ante Xavier Malisse (7-5, 4-6, 6-1) y salir campeón. Pero es que en la categoría de dobles el guión se repite. En 2009 fue finalista junto a Jean-Claude Scherrer, con el que no pudo ganar a los estadounidenses Butorac y Ram. Fue el curso pasado, con Benoit Pare, cuando repitió final y esta vez sí pudo levantar el trofeo superando a los alemanes Begemann y Emmrich. Una de cal y otra de arena. Esta vez estará sólo en la pista ante un jugador de 30 años que nunca ha ganado una corona ATP. ¿Tocará la de cal o la de arena?

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